a 90 minutos

Desde Bogotá, tomando alguna de las rutas que se desprenden de la capital de Colombia, es posible llegar a lugares famosos por su historia, sus atractivos turísticos o su belleza natural.

1. Catedral de sal de zipaquirá

Es una maravilla de Colombia reconocida internacionalmente. Bajo tierra, en los socavones de la antigua mina de sal de Zipaquirá, está la espectacular Catedral dedicada a la adoración de la Virgen Morenita, que por su pasadizos y enormes bóvedas produce por igual sobrecogimiento místico y recogimiento reverencial. Este templo subterráneo tiene tres naves, una central y dos laterales, en las que se ubican importantes tallas en roca, como La Piedad, La Natividad, La Sagrada Cruz, la pila bautismal, el altar mayor y, por supuesto, la Virgen Morenita.

Para visitarla es necesario llegar hasta el Parque de la Sal, en Zipaquirá, al norte de Bogotá. El recorrido completo requiere de una caminata por los túneles al interior de la montaña, y puede tardar una hora.

2. Laguna de Guatavita: secretos sumergidos 

La historia que rodea esta hermosa laguna está matizada con misterios aún sin resolver. Es, de hecho, donde se dieron los acontecimientos que dieron origen a la leyenda de El Dorado, una de las más importantes de la cultura colombiana y de la que el aeropuerto internacional de Bogotá toma su nombre.

Esta hermosa laguna, de forma perfectamente redonda y ubicada a 3.100 msnm en el municipio de Sesquilé, fue una laguna sagrada para el pueblo chibcha que habitó la zona, quienes celebraban allí el legendario rito que consistía en arrojar al agua abundantes ofrendas de oro y piedras preciosas. Enterados de esto los colonizadores españoles, emprendieron la búsqueda del tesoro, que ha despertado ambición y curiosidad hasta nuestros días. De hecho, se han adelantado numerosas investigaciones, inmersiones y hasta intentos de drenar las aguas para alcanzar el que se supone uno de los más valiosos tesoros de América.

Hoy, la laguna está abierta al turismo ecológico, y se puede recorrer por senderos que atraviesan la vegetación de alta montaña andina. Queda a 57 kilómetros al norte de la ciudad y se puede llegar por la vía de La Calera o por la Autopista Norte.

3. Páramo de Chingaza: la delicada naturaleza

Muy cerca de Bogotá se puede conocer uno de los hábitats más particulares de Colombia y único en el mundo: el páramo. Con alturas hasta de 4.020 msnm, una geografía de intrincados picos y formaciones rocosas, vegetación característica dominada por los hermosos frailejones y la presencia de fauna como osos andinos, venados y aves endémicas, este Parque Nacional Natural es una joya que vale la pena conocer.

Para visitarlo se debe tener en cuenta que se trata de una ruta de alta montaña que requiere un cierto nivel de estado físico. Además, hasta allí no llega transporte público, así que siempre se debe contar con un vehículo privado y un guía local. Para evitar aglomeraciones de visitantes el Parque admite un número limitado de personas al día, así que se deben obtener los permisos con anticipación. Para más información, visita Parquesnacionales.gov.co

4. Rocas de Suesca: vértigo y aventura

Se trata de un farallón rocoso de dos kilómetros de largo y alturas verticales que van de 20 a 150 metros. Estas paredes de arenisca han sido tomadas como un reto por valientes escaladores, de modo que existen unas 400 rutas con diferentes niveles de complejidad, desde las sencillas para principiantes hasta aquellas que requieren de habilidades extremas y se reservan solo para los expertos. A su lado, en paralelo, discurren la vía del tren y el río Bogotá, en un cause flanqueado por sauces y eucaliptos, lo cual hace un paisaje inolvidable y muy característico del altiplano.

Se puede visitar solamente en plan contemplativo, pero la intensión es escalar, no olvides tomar todas las precauciones necesarias. Para empezar, si no tienes experiencia, no te arriesgues en la roca. Siempre se debe contar con ayuda de un guía local y experto, y con todo el equipo necesario, que incluye casco, arnés, cuerdas especializadas y pies de gato, entre otros. Para llegar se debe tomar la vía a Tunja.

5. Y a tres horas: Villa Leyva

A un poco más de los 90 minutos propuestos en esta guía –a tres horas–, tomando la autopista a Tunja y luego el desvío a Samacá, se llega a uno de los pueblitos más lindos de Colombia: la histórica Villa de Leyva, con sus típicas callecitas empedradas y su arquitectura de casas coloniales, de paredes blancas y techos de barro. Hay mucho para hacer aquí: una visita al desierto de La Candelaria con su pasado paleontológico, una cata de vinos en un viñedo tan curioso por su ubicación como sorprendente por su calidad, un paso por las hermosas lagunas azules o conocer los misterios del antiguo Monasterio del Santo Eccehomo.

También desde este hermoso pueblo es posible ir hasta la laguna de Iguaque o a la cascada de La Periquera, y existe una ruta de sendero de montaña hasta el cristo que vigila toda la región. En el casco urbano hay numerosos museos y restaurantes de muy alta calidad gastronómica, y los fines de semana se instala un espectacular mercado campesino que realmente vale la pena conocer.

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