Grafitti en la Comuna 13

Un plan obligatorio en el itinerario de viaje en Medellín es el recorrido a la Comuna 13, barrio engalanado por grafitis pintados en muros por doquier, que narran el pasado y presente de esta popular zona del occidente de la ciudad, por años asociada a la violencia. En la actualidad, visitantes de todo el mundo vienen a escuchar el relato de su ejemplar metamorfosis.

La historia es más que inspiradora. Lo que sucedió en este territorio es uno de los casos más significativos de transformación social lograda a través del arte en Latinoamérica. Pasó de ser uno de los barrios más violentos del mundo a un atractivo turístico en donde el arte del grafiti, las rimas del hip hop y los pasos de break dance dibujan una nueva realidad para sus habitantes.

La comuna, que tiene la estampa de una favela brasileña, con viviendas empinadas a lo largo y ancho de varias colinas, e infinitas escalinatas, fue famosa por la guerra sin cuartel entre miembros de guerrillas, los paramilitares y el Estado desde 1980, dejando un escenario de desolación para sus habitantes, quienes, en su gran mayoría, no tenían relación con el conflicto.

Sin embargo, calle adentro se gestaba un movimiento cultural que también reclamaba su territorio, pero sin armas de fuego ni violencia; sus instrumentos eran reproductores de música, pasos de baile y latas de pintura, los cuales resultarían más poderosos que el pasado, y ayudarían a construir una nueva realidad, mostrando una mejor cara.

 

La ofensiva cultural

Desde el año 2000, jóvenes amantes del hip hop buscaban expresar su descontento con la situación decadente que vivía la Comuna 13.

Entre las más de 60 agrupaciones de este género musical formaron La Élite, encargada de descargar su desesperación en versos, aerosol y coreografías de baile callejero.

La visita a la comuna

Una de las iniciativas de Kasa Kolacho para dar a conocer esta historia y recaudar fondos para continuar con su labor de manera autosustentable es la visita guiada al barrio, llamada Graffitour, en la que reciben a visitantes nacionales e internacionales, a quienes cuentan en primera persona la transformación de la comunidad gracias a la voluntad de jóvenes amantes del hip hop.

Los guías son integrantes del colectivo, que viven en el lugar y conocen a fondo su historia. Durante el recorrido muestran las creaciones de artistas locales, comentan el significado de cada mural y señalan los sitios donde sucedieron hechos de violencia durante la guerra contra el narcotráfico. También muestran las delicias gastronómicas que preparan los habitantes del barrio.

Turistas extranjeros califican la experiencia como transformadora, al conocer la historia de los lugares donde murieron inocentes, y verificar que hoy es un territorio de paz y de gente que trabaja por un mejor futuro, reconocen que es una labor digna de admirar y replicar.

La recuperación de la Comuna 13 de Medellín enseña un modelo viable para solucionar los innumerables problemas de criminalidad en Latinoamérica: brindar nuevas oportunidades de desarrollo personal a jóvenes que ven en la delincuencia su único destino. Queda comprobado que el arte salva a la sociedad de la vorágine de la violencia y libra de sus feroces consecuencias.

Cómo asistir

En la página de Kasa Kolacho en Facebook indican que “el Graffitour es un recorrido histórico, estético y político que diseñaron y ejecutan en la Comuna 13 de Medellín, algunos artistas callejeros del movimiento hip hop de esa zona de la ciudad”, por el módico valor de COP 30.000 en español y COP 50.000 en inglés. Realizan dos recorridos diarios, a las 9:00 a.m. y a las 2:00 p.m.

La caminata inicia en la estación San Gabriel del metro y tiene una duración aproximada de tres horas, tiempo en el que se puede apreciar la nueva cara del barrio, donde se han mejorado los servicios públicos, se instalaron escaleras eléctricas para facilitar la movilidad, se construyó un metroclable y se pintaron la mayoría de sus paredes con grafitis conmemorativos.

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