plataforma de sueños, el dorado 6 décadas

Para conmemorar las 6 décadas de operación del Aeropuerto Internacional El Dorado, el reconocido fotógrafo colombo-americano Ruven Afanador recorrió sus pasillos captando las mejores imágenes del día a día del icónico lugar capitalino. La entrevista fue realizada por Juliana Hernandez, directora de Comunicaciones de Opain y promotora del proyecto, a quien Ruven le cuenta cómo se realizó su trabajo, los sentimientos, dificultades y anécdotas que le dejaron esta experiencia.

 

¿Por qué Ruven Afanador se prestó para hacer este proyecto de la mano de Opain concesionario de  Aeropuerto El Dorado?

El aeropuerto El Dorado tiene un significado importante para mí al igual que para muchas otras personas. Personalmente viajo mucho pero no hay viaje más especial que cuando vuelvo a Colombia, no hay nada como cuando llego al aeropuerto porque significa que estoy en mi país, no hay como ese sentimiento de regresar.

Así que cuando me mencionaron el proyecto me resonó mucho eso, y al pensar en esto me di cuenta que una de las cosas que hacen tan bonito el aeropuerto para mí, es la gente que trabaja en él.  El contacto humano que se siente cuando llegas a este lugar es bellísimo, es muy humano, hay mucho respeto entre las personas y mucha dignidad; entonces cuando la idea de hacer este proyecto me llegó, me pareció algo muy natural por que paso mucho tiempo en aeropuertos y me fascina viajar, es algo que he estado esperando.

 

Como fotógrafo,  creas imágenes todo el tiempo, ¿cuál es la primera imagen que tiene Ruven Afanador relacionada con aeropuertos? 

Yo nací en Bucaramanga, soy santandereano y durante los años 60, época de mi infancia, la gente en Colombia no viajaba tanto, entonces la idea de montarse en un avión era algo inimaginable y yo solo pensaba mucho en cuando sería mi primer vuelo.  Así mi primer viaje fue a Bogotá a visitar mi familia por una semana, nuestra familia en Bucaramanga nos hizo despedidas y todos vinieron a recibirnos en Bogotá.  Entonces era esta idea de llegar a la ciudad de Bogotá y al venir de mi tierra era llegar a un lugar con un nivel de sofisticación impresionante.

 

 

Después de estar una semana adentro del aeropuerto conociendo cómo funciona y a la gente que trabaja en él, ¿qué ha cambiado de la imagen sobre El Dorado?

Pues a mí me encantaba el aeropuerto antiguo, porque tenía un ambiente muy familiar, pero empecé a ver cómo iban cambiando y cómo se iba construyendo el nuevo, el cual parecía que nunca se iba a terminar, entonces la imagen que tenía es de esta curiosidad y este enigma de cómo iba a ser este cambio.  Y me impresionó cómo se logró construir un aeropuerto nuevo sobre el anterior sin interrumpir la operación.

Luego empecé a ver el edificio terminado, pero todavía no entraba en funcionamiento. Llegué acá por uno de mis viajes, pero entré al aeropuerto antiguo. Sin embargo, el día que me iba, llegué esperando ver lo mismo de siempre, pero ese fue el primer día en funcionamiento del nuevo aeropuerto El Dorado, y fue impresionante que aunque era el primer día, todo el mundo ya estaba posicionado y cumpliendo con su trabajo, impresionante la naturalidad que le imprimieron a este cambio tan importante que tuvo el lugar. Es muy bonito fotografiar a personas que antes trabajaban en el antiguo aeropuerto y ahora trabajan en el nuevo y lograr mostrar todo lo que han vivido.

 

¿Qué lee Ruven Afanador?

Diferentes cosas, no leo como debería leer, siempre viajo con mis libros, pero no siempre los leo, lo malo de cuando consigo un libro que me gusta mucho es que no quiero que termine, por esto no los suelo acabar, lo mismo me pasa con las series de televisión que me gustan mucho, las miro a pedacitos para que duren más.

 

¿Hacia dónde crees que va la fotografía, teniendo en cuenta la digitalización y la facilidad con la que se toma una foto hoy en día?

A mí me parece maravilloso estas nuevas tendencias, antes la fotografía era un mundo análogo donde el fotógrafo tenía su cámara, todo era muy privado, muy misterioso. Hoy en día es todo lo opuesto y creo que estos cambios se tienen que aceptar y celebrar, digamos mi cámara favorita es la de mi teléfono, me encanta que cuando tomo fotos con mi teléfono la gente no se incomoda y es porque todos ya estamos relacionados con este concepto.

Con la cámara hay otro lenguaje, otra energía que también es muy bonita pero es diferente. Es muy bonito que la gente puede aprender mucho de fotografía solo a partir de sus teléfonos.

 

 

¿En qué momento llegó  el  lenguaje como fotógrafo, en la vida de Ruven Afanador?

Creo que cada fotógrafo tiene su momento en el que se da cuenta que encontró su estilo, el mío fue cuando viví en Italia, particularmente cuando llegué a Milán. Por esa época no había visitado Colombia en mucho tiempo y llegar a esta ciudad me permitió reencontrarme con Latinoamérica. Los techos, las paredes y los jardines me recordaban mucho a Colombia. Yo le tomaba las fotos a estas paredes en sitios que me llamaban la atención y así fue como encontré algo que se iba repitiendo e iba evolucionando, pero yo no me di cuenta que esto estaba ocurriendo hasta que volví a Estados Unidos. Otras personas al ver mis portafolios y fotografías me hicieron notar que mis imágenes transmitían algo.

 

¿Qué hay en ese espacio invisible entre tu lente y la persona a la que estás retratando? Y ¿particularmente qué hubo en ese espacio mientras estuviste en el aeropuerto El Dorado?

Siempre que tomo una foto hay un momento en que se desarrolla un juego de miradas entre la persona y yo, y siento que hay una reacción a mi forma de comportarme. La verdad no me gusta hablar tanto con ellos en ese momento, pero a veces encontrar ese momento toma su tiempo. Una de las cosas especiales que ha ocurrido en este proyecto es que con las personas que he fotografiado he encontrado ese momento muy rápido, lo cual me hace entender porque soy como soy y me queda claro que hay un lenguaje que nos conecta como colombianos.

Ha sido un momento particular en mi carrera por esta inmediatez y naturalidad con la relación con las personas que fotografié acá. Cuando hago cualquier proyecto en Colombia, así como cuando doy clases de fotografía en el país, me entiendo más a mí mismo.

 

¿Cómo describirías este proyecto para Colombia y el mundo?

Es un privilegio para mí poder estar y hacer esto en el aeropuerto, estar en un espacio y encontrar esas personas que viven en un lugar donde no pasa el tiempo. He podido aprender un montón de todas las profesiones que hay en el aeropuerto.

Es increíble como proyecto poder mostrar todo ese nivel tan completo de servicios que tiene El Dorado, el desarrollo del lugar y poder evidenciar la dignidad de sus personas. Espero que las imágenes transmitan el amor y el respeto que siento por ellos.

 

¿Ruven qué prefieres, la improvisación o la puesta en escena?

Yo creo que hay que llegar muy preparado para poder ser capaz de dejarse sorprender y así poder tener más libertad.

 

¿Qué ha sido con lo que más te has conectado durante este proceso en El Dorado?

Yo creo que ha sido con las personas y el nivel tan profesional que tiene el aeropuerto en su funcionamiento. También hay que decir que el aeropuerto está compuesto de momentos únicos, como el despegue de un avión que es un momento increíble.

 

¿Qué director de cine te gusta o cuál recomendarías?

En este momento estoy encantado con la película de Quentin Tarantino Once Upon a Time in Hollywood, me parece que Quentin es un director que hace evidente, cuando ves sus películas, lo mucho que ama su creación.

 

¿Y a los jóvenes que pasan por el aeropuerto y sueñan con ser un Ruven Afanador, qué les dirías?

El consejo que le doy es que el que quiere ser fotógrafo debe seguir tomando muchas fotos, en mi caso cuando era joven este era un ejercicio que era difícil de hacer, pero es muy importante y al día de hoy yo sigo aprendiendo, la fotografía es como un hilo en el que cuando haces un proyecto de ese proyecto nacen muchas otras ideas.

 

¿Qué concepto tenías antes de este proyecto del aeropuerto y ahora que ya has trabajado en él?

Ahora solo tengo más admiración, respeto y amor por el aeropuerto. A mí me encanta ver la pasión que se ve en El Dorado. En mi trabajo hago fotos de famosos, de actores y generalmente la imagen que he creado de esas personas nunca es la que esperaba. Acá me ha pasado un poco eso, yo siempre asocié al aeropuerto de Bogotá a un lugar sin sol, y en estos días lo que he podido encontrar es un sol muy hermoso, y eso me hace que cambie la idea de cómo voy a tomar las fotos teniendo en cuanta que la luz para tomar las fotos cambia.

 

Vives por fuera  hace muchos años, ¿cómo crees que este aeropuerto cambia la idea que los extranjeros tienen de Colombia?

Yo creo que los extranjeros no tienen la idea de Colombia que los colombianos creemos que tienen. Sin embargo, al llegar acá quedan gratamente sorprendidos.

Pero si debo decir que, como un colombiano que vive en el exterior, sí ha sido un proceso maravilloso ver cómo las personas cambian la percepción que antes tenían del país.

 

¿Cuál es la emoción o historia que más te gustó en este tiempo en que estuviste en El Dorado?

Me sorprendió mucho la imagen que tuve de una familia que iba de vacaciones y la felicidad de la madre de ir de viaje, y la de sus hijas de llevarla.

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