tesoro verde

Para quienes visitan Colombia y la región de Muzo en Boyacá se pueden sentir maravillados ante la leyenda de dos príncipes Muiscas que murieron por amor y dieron origen a la joya más valiosa del mundo: la esmeralda.

En la cordillera de los Andes colombianos, el dios Are en su paso por la Tierra dio vida a Fura y Tena, una mujer y un hombre que debían ser fieles entre ellos, única petición para ser felices de por vida. Tarea sencilla de cumplir, sin embargo; en el camino se vio truncada por la aparición de Zerbi, un joven que estaba en búsqueda de una rara gema que daba felicidad y eterna juventud. En esta labor lo acompañó Fura quien se enamoró perdidamente de él y le fue infiel a Tena.

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Al incumplir la voluntad de Are, la pareja fue castigada con la muerte de Tena. Inmersa en un dolor profundo, de los ojos de Fura brotaron lágrimas verdes que dan origen a las esmeraldas que se encuentran en el valle de Muzo, principal yacimiento esmeraldero.

Han pasado más de 500 años desde que empezó la explotación de las esmeraldas en el país. En su proceso formativo su superficie cambia de estado a medida que varía la temperatura en el que se mezclan los fluidos dentro del cristal que le permiten tener un color diferente al resto de gemas que se da en el mundo. Este verde característico, solo se da en el país, que algunos incluso lo llaman el verde Muzo por su intensidad.

Las esmeraldas se clasifican de acuerdo a las texturas, siendo las más conocidas: gota de aceite o trapiche, su estructura es de 6 caras, salvo la esmeralda Patricia – lleva el nombre en honor a la hija del propietario de la mina en la que se encontró en 1920 – esta tiene 12 caras y está ubicada en el Museo de Historia Natural de Nueva York, en Estados Unidos, es una de las más grandes que hay en el mundo con 632 quilates.

De las curiosidades de la esmeralda están las más costosa como la Rockefeller que tiene un valor de $5 millones de dólares, es la más antigua y está engastada en una pieza de platino. Y de las más grandes en el mundo son colombianas: Fura, Tena y Emilia, con un peso alrededor de 2,2, 1 y 1,3 kilogramos de peso, respectivamente.

Tanta es su valoración que personalidades del entretenimiento como Angelina Jolie, Sofía Vergara, Reese Whiterspoon, Amy Adams han sido embajadoras de la esmeralda local, al lucirlas sobre la alfombra roja de Hollywood.

 

De la explotación a la investigación

Esta gema no solo es valorada por quienes la compran sino también por los investigadores. Desde hace dos años la Universidad Nacional tiene un laboratorio dedicado a la investigación y estudio sobre su origen, aprovechamiento y transformación, en el que evalúan los elementos químicos que la componen: el cromo, el vanadio y el hierro que le dan su color, valorando también la capacidad de reflejar la luz en ellos gracias a esa transformación.

En este proceso intervienen profesionales como Ariel Cardona y Rubén Gaitán del departamento de Geociencia, de esa casa de estudio que hace parte de Rumbo, la red Universitaria Metropolitana de Bogotá.

Los académicos cuentan que en la Universidad Nacional están trabajando para desarrollar la huella digital de la esmeralda en el país, que permitirá identificar cuáles son sus características geoquímicas particulares. Esto no es solo para entender cómo se formaron sino también para la comercialización que le permita al cliente tener certeza del origen de la pieza, punto relevante para la Denominación de Origen.

El sector esmeraldero ha tenido un cambio considerable en el que se ha estructurado su cadena de valor en cuatro ejes: exploración y explotación; transporte desde la zona esmeraldera hasta las zonas francas; tallado de gemas y finalmente la comercialización y exportación hacia otros mercados.

En este proceso, un elemento a considerar es el proceso de tallado que combina cualidades entre el arte y la técnica. Por esto, los investigadores se han dado a la tarea de desarrollar mecanismos que les permitan a los talladores tomar mejores decisiones al momento de trabajar la gema, para que conserven su brillo, translucidez y que visualmente sea muy atractiva.

Producto de estas investigaciones, en la actualidad se está desarrollando un proyecto nacional entre las autoridades y academia que se denomina “Esmeralda colombiana naturalmente ética”, en el que su logotipo está formado por una esmeralda y una mariposa – otro símbolo de relevancia de la región de Muzo-. Esta iniciativa se orienta al fortalecimiento de la cadena productiva, en el que no solo se involucren los conocimientos de aspectos geológicos y científico sino también con aspectos relacionados a la producción y el aprovechamiento de materiales para que se haga de manera responsable con el medio ambiente.

En esa línea, se suman los compradores quienes están más ávidos de saber las personas involucradas en este medio. Por ello; las empresas involucradas están desarrollando iniciativas pensadas no solo desde el punto de vista productivo sino también en las condiciones en las que trabaja la gente, en el que se ha formalizado el empleo y se ha dado cabida a madres cabezas de familias.

La combinación de arte, técnica y buenas prácticas guiarán la producción de la esmeralda para mantener su liderato, de acuerdo a datos de Fedesmeralda esta gema tiene una participación en el mercado global con 2 millones de quilates y se exporta a destinos como China, India, Estados Unidos y Europa.   

Si pasa por Colombia y tiene la posibilidad de adquirir esta joya, no lo dude, hay diferentes puntos de la ciudad e incluso en el Aeropuerto Internacional El Dorado, puede hacerse de un bonito recuerdo con unas las gemas más valoradas en el mundo, por encima del diamante, zafiro o rubí.

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